Disonancia cognitiva

Por Mercurio Sosa

Argentino, ambientalista, escritor y redactor de Revista Ruda

Argentina es un país vasto, rico en recursos naturales. Un país agroexportador, que hace un culto al campo y al trabajo en él. Pero la biodiversidad del territorio está siendo afectada. La deforestación, los desmontes, la pérdida de humedales, la minería, incluso los glaciares están en peligro. Las organizaciones ecologistas intentan proteger el equilibrio, impulsando la ley de glaciares, la de humedales. En ocasiones el mensaje llega a las grandes masas y estas se manifiestan en contra de las prácticas predatorias de ciertos grupos minoritarios.

A fines de junio una foto se viralizó por las redes sociales, una Rosario que se asemejaba a Londres en el siglo XXI era retratada. La noticia pasó desapercibida por los grandes medios de comunicación, como un fantasma entre la niebla, la ciudad pedía ayuda. Los humedales del río Paraná habían sido incendiados, intencionalmente, y los lugareños afirmaban que detrás del fuego estaba la industria ganadera queriendo apropiarse de un nuevo espacio para instalar una nueva conglomeración de cabezas de ganado. Cuando la carne llega a nuestros platos, sufrimos una disonancia cognitiva, resulta que la mayoría de las personas no pueden reconocer el proceso previo a que la carne llegue al plato.

Para ser un poco más concretos con nuestra postura, buscamos testimonios sobre lo que está sucediendo con la biodiversidad del país. Tomás Sorondo, guardaparques nacional del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, nos explicó la forma en que afecta la quema de los humedales a la biodiversidad:

Los humedales representan aproximadamente el 20% del territorio argentino, generalmente están asociados a cuerpos de agua como ríos y lagunas, son ambientes de gran importancia ya que actúan como esponjas, es decir que cuando hay grandes crecidas o lluvias estos absorben todo ese excedente de agua y lo van filtrando a las napas poco a poco. Por lo que previenen inundaciones y alimentan las napas freáticas. A su vez a medida que el agua va drenando hacia abajo, actúan como filtros reteniendo posibles contaminantes. No podemos dejar de lado que son el hogar de una gran biodiversidad de flora y fauna, incluyendo muchas especies de aves acuáticas y algunas migratorias.

En la Argentina muchas veces dependemos de ONGs, u organizaciones ambientalistas para defender los humedales. Claramente también Instituciones del estado buscan proteger estos ambientes, pero la realidad es que a veces el negocio inmobiliario pesa más. Un gran porcentaje de los humedales de Buenos Aires, han sido rellenados y se han hecho barrios cerrados allí. Algunos ejemplos SOFITEL en Campana, NORDELTA en el Tigre, y la lista sigue y es larga. Al rellenar estos humedales, que como dije muchas veces están asociados al cauce de algún río (Por ej. el Rio Luján, o el Paraná) se altera el cauce de inundación y la red de drenaje de estos, por lo que terminan aconteciendo eventos desafortunados (inundaciones en pueblos o ciudades, como en Luján). Necesitamos en la Argentina que se sancione una ley serie para la defensa de los humedales, actual se encuentra un proyecto de LEY aún no aprobado (podes averiguar más por internet).

El fuego es un disturbio más, como puede ser una inundación, una sequía extrema, etc. Es decir que a veces puede ser un disturbio natural, lo que pasa es que cuando se hacen quemas mal hechas con intenciones egoístas y productivas generan una pérdida de biodiversidad importante, ya que el fuego arrasa con la flora y la fauna, y obviamente los ambientes que la fauna utilizan. Sobre todo en épocas de sequías y bajantes como tenemos ahora, no solo no llueven tantos mm como otros años, sino que las napas se encuentran muy bajas, es decir que el agua subterránea está a más metros de la superficie que otras veces. Significa que aunque uno combata el fuego en la superficie, y lo logre extinguir, se producen fuegos subterráneos que avanzan sin darnos cuenta, que son muy difíciles de combatir y que pueden resurgir a la superficie en cualquier momento.

Esta es mi percepción, quizás la quema en sí en un ambiente tan seco no genera tantos impactos negativos, sobre todo porque son ambientes que evolucionaron con el disturbio del fuego, es decir que tienen una gran resiliencia para recuperarse, e inclusive muchas veces es algo positivo. Pero en este caso, al ser quemas intencionales, lo más preocupante es que va a pasar luego con estas tierras… Te dejo algunos interrogantes. ¿Serán aprovechadas ilegalmente para cultivar? ¿Serán aprovechadas para sobrecargarlas con ganado, aprovechando el rebrote luego del fuego? ¿Hay otros planes inmobiliarios en la zona? No olvidemos que al quemar todo, y como le dicen algunos, «se limpia el campo». Para cualquier actividad que estén proyectando será más fácil. ¿Qué podemos esperar para los próximos años? No lo sé, mi esperanza es que mayor control y regulación de los productores agropecuarios que concluya en la toma de consciencia de estos y en prácticas más amigables con los ambientes naturales, y por qué no, soñar también con más áreas protegidas.

La necesidad de que el estado dicte una ley de humedales, donde se prohíban este tipo de prácticas que dañan nuestro ecosistema, es necesaria. La voz que nos llega desde Rosario es que, efectivamente, esas tierras serán utilizadas para explotación ganadera. Rafael Colombo, abogado ambientalista, afirma que los incendios están ligados a la expansión indiscriminada de la frontera agrícola, que comprime y concentra presión sobre los humedales, aumentando la presencia de ganado, modificando el uso del suelo y produciendo lo que se denomina rellenos sobre áreas que son inundables y que se llevan sin ningún control, señala que es la expansión de la frontera extractivista de naturaleza agroindustrial, ligada particularmente al sector ganadero.

Por si fuese poco, no solamente se afectan ecosistemas de riqueza biológica considerable, sino que también, se comienzan a formular ideas inescrupulosas para la producción masiva de animales y su exportación a otros países; en un una próxima nota, ampliaremos más sobre ello.

Fotos: Cortesía Mauro Montenegro, Rosario 3 y El Diario de Buenos Aires.

Contacto con redactor: mercuriososa@gmail.com 

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