Playas vulnerables: El daño, más allá de la orilla

Día Mundial de las Playas: Que la conciencia no se quede en la arena.

¿Qué imaginas cuando escuchas la palabra playa? Arena, mar, palmeras, olas, plantas acuáticas, y por qué no, hasta un ‘coco loco’ (bebida famosa en las costas colombianas). Pero la playa, es más que eso. Es hábitat, es vida.

Con esa última definición podemos entender la importancia de cuidarlas, y no sólo de servirnos de ellas para recrearnos.

Justamente con ese propósito de quererlas, nació la idea de que -al igual que la Tierra, los árboles y hasta el Sol- las playas tengan una fecha exclusivamente para ellas.

Por eso, cada 18 de septiembre -o el tercer fin de semana del noveno mes del año- celebramos el Día Mundial de las Playas. Pero ¡Ojo! Es para renovar el compromiso de mantenerlas limpias, contribuir a la conservación de los ambientes costeros marinos, y ser críticos ante los desastres ambientales provocados por la acción del hombre, y que afectan al mismo hombre. Aunque suene ilógico. (más adelante lo veremos)

¿Oro negro, marea negra?

El petróleo, vaya protagonista de desastres.

Siempre que el oro negro, como también se le conoce, toca el agua, se genera alarma. Y es que como consecuencia de los derrames petroleros se produce la muerte de peces, mamíferos marinos y aves.

Foto: Leo Malafai. Playa de Itapuama, Brasil. 2019.

Es toda una cadena de muerte causada por la película de petróleo que reduce el contenido de oxígeno del agua.

Y no es que haya ocurrido hace millones de años. En 2019 hubo un desastre en Brasil, donde por un derrame de crudo se contaminaron más de 2.000 kilómetros de playas al noreste del país.

Más reciente, en Venezuela, se prendieron las alarmas por un derrame originado en la refinería El Palito. Lluvias torrenciales causaron un desbordamiento de la laguna de oxidación de la instalación, donde además de caer residuos industriales de la refinadora, hay aceites y aguas negras.

Todo mal. Y ¿adónde fue a parar? a la región costera del Golfo Triste y áreas aledañas, afectando los ecosistemas marinos de los estados Falcón y Carabobo.

El derrame sería equivalente a 20 mil barriles de petróleo.

Mientras se investiga, la Sociedad Venezolana de Ecología advirtió sobre los efectos que también tienen los derrames de hidrocarburos sobre la salud humana, además de afectar el turismo y la actividad pesquera, fuentes de ingreso indispensables para la supervivencia de estas poblaciones.

¿A qué más nos enfrentamos?

El petróleo no es lo único que envenena el mar. Y bueno, en verdad, hay que temerle más al hombre que causa el desastre.

Quizá esto no lo sabías, pero por años las colillas de cigarrillos han liderado el ranking de basura en las playas. Fue así hasta el año pasado.

Por primera vez, los envoltorios de caramelos y las bolsas de papas es lo que más ensucia las playas, lideran el ranking, según el último informe sobre la limpieza anual de playas de Ocean Conservancy.

No son para nada buenas noticias.

De hecho, con la pandemia del coronavirus, los cuerpos de agua han entrado en una nueva alerta por la contaminación producida por los implementos para frenar el virus, como los barbijos.

Ahora, si nos vamos a los números sobre la basura y las playas, en 2019, se recogieron más de 20,8 millones de toneladas de basura de las playas de 116 países. Es decir, 32,5 millones de artículos en un solo día.

Son cifras de Ocean Conservancy que más allá de impresionarnos, deberían generar en nosotros acción.

¿Por qué hay que cuidarlas?

Según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) además de la amplia gama de oportunidades recreativas que ofrecen las playas, proveen hábitats singulares para una variedad de plantas y animales. Sí, como los cangrejos y las gaviotas.

No son los únicos. Las playas, también generan protección a los residentes que viven cerca del océano, al amortiguar los fuertes vientos y oleaje de las tormentas. Y si profundizamos, ayudan a fomentar la actividad económica para las comunidades cercanas.   

Sin embargo, playa contaminada significa un perjuicio para la fauna, la flora, el hombre, la vida y todo.

Por ejemplo, nadar en una playa sucia puede terminar en enfermedad.  Los niños, los ancianos y las personas con sistemas inmunitarios débiles son los más propensos a contraer infecciones por entrar en contacto con agua contaminada.

¿Ya ves que hay más de una razón para la limpieza de playas? Y este septiembre no será la excepción. Pese a la pandemia, se alienta a los voluntarios a trabajar solos o en pequeños grupos (en las playas donde ya esté permitido ingresar), o también a manifestarse a través de las redes sociales.

Siempre hay una manera para decir “presente”.

Fotos: Cortesía National Geopgraphic

Redacción: Milagros Gutiérrez

Milagrospgutierrez2@gmail.com

Comunicaciones Fundación Huertos Los Ayamanes

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